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La obesidad: un gran reto para un cirujano plástico

En la actualidad, existen varios motivos por los que una persona resulta con problemas de peso desarrollando enfermedades como la obesidad que en algunos casos, terminan en la muerte. Esto se debe a que cada día hay muchas más razones por las cuales las personas prefieren llevar un estilo de vida sedentario y una mala dieta, contribuyendo a que el aumento de peso se dispare y afecte la calidad de vida del individuo.

Un cirujano plástico recibe aproximadamente un 10% de pacientes que tienen o han tenido problemas de obesidad y que buscan una solución a sus problemas. Sin embargo no en todos los casos es posible o viable realizar intervenciones, debido a que puede ser muy riesgoso para el paciente, teniendo en cuenta que su condición física y salud no se encuentran del todo estables.

Pero para poder entender lo que sucede, es necesario entender el porqué de la obesidad y las causas que la producen, por lo menos para que usted pueda identificarse con alguno de ellos, si es su caso, u orientar  a una persona que está buscando un cambio en su estética corporal y que tiene problemas de sobre peso.

La primera razón por la que aparece la obesidad, y en realidad es la más común, corresponde al estilo de vida que lleva una persona sedentaria y con malos hábitos alimenticios. La realidad es que nuestras responsabilidades hoy en día nos mantienen en un nivel de estrés constante, en donde las labores diarias nos impiden tomarnos una pausa, hacer ejercicio o alimentarnos mejor. Existen personas con horarios laborales muy complicados, que no les permite consumir la comida en horas sugeridas y que además son de una jornada tan larga, que solo le dan tiempo de llegar a casa a comer cualquier cosa y acostarse a dormir, para luego madrugar de nuevo.

Sin duda este acelerado estilo de vida contribuye a la ganancia de peso en poco tiempo, pues se lleva una vida monótona en donde el ejercicio físico no se hace parte de ella y la alimentación está casi que reglamentada por lo que vendan cada día en la cafetería o restaurante. El consumo de estas comidas por fuera del hogar hace que las posibilidades de subir varios kilos sean más latentes. Por esta razón cuando acuden al cirujano plástico para ver qué posibilidades  tienen de recuperar la figura anterior, lo primero que este recomienda es el cambio en los hábitos que se han llevado durante tanto tiempo, para perder el peso suficiente y volverse un candidato idóneo.

Esto es algo muy importante y que no puede perder de vista, pues no siempre se es candidato para una intervención quirúrgica ya que se correrían muchos riesgos al momento de la cirugía cuando el paciente cuenta con un peso muy alto. Además en la mayoría de los casos la obesidad desencadena otro tipo de enfermedades como la hipertensión, la diabetes, problemas cardiacos o respiratorios, que deben ser controlados primero y que dependiendo de su nivel, permitan que usted pueda operarse. Estas cirugías son muy complejas y solo pueden ser realizadas por un verdadero profesional, pues si operar personas “sanas” es difícil, imagínese cómo sería hacerlo con una persona que padece de tantas complicaciones.

Otra de las razones por las que se presenta la obesidad tiene que ver con problemas emocionales que no han sido resueltos y que, a través de la comida, se ha encontrado una especie de consuelo que hace sentir mejor al paciente por un momento, pero que después lo hace sentir culpable por estar comiendo tan compulsivamente, que se repite de nuevo en una depresión que lo lleva a comer. Esto es más como un círculo vicioso del cual el paciente no puede escapar tan fácilmente. Una de las causas de estas depresiones se relaciona con haberse sentido rechazado por su apariencia física, fuera cual fuera, no necesariamente por su gordura, que lo llevó a comer desaforadamente hasta conseguir el peso que tiene actualmente. Otra y aún más compleja, es la que corresponde a experiencias traumáticas como por ejemplo un abuso o violación, en donde la persona se auto sabotea para lucir menos atractiva con el fin de no volver a pasar por esa situación de nuevo. Cuando esto ocurre, es necesario que el paciente logré superar estos obstáculos emocionales que lo detienen, para que pueda perder el peso que se requiere y someterse a la intervención que cambiará su vida.

Ahora bien, cuando ya logramos solucionar los problemas que causan la obesidad o logramos cambiar el estilo de vida poco saludable que lleva el paciente y luego de que este pierda el peso necesario para poder realizar alguna intervención, comienza el gran reto tanto para el cirujano plástico como para la persona. Una de las primeras intervenciones que se realizan para mejorar la estética del paciente, es la abdominoplastia, una cirugía que le permite recuperar la tensión en sus músculos abdominales logrando una forma plana y removiendo el exceso de piel que queda luego de hacerlo. Las personas que han bajado de peso considerablemente tienen mucho colgajo que sobra, por lo que  es más que necesario removerlo, pues esto los obliga a cargar con su antiguo yo y su anterior peso.

La recuperación suele ser más larga que la de una persona sin ninguna condición, pero sin duda con los cuidados necesarios, valdrá la pena. Luego de que el paciente se haya recuperado de la abdominoplastia es posible realizar otras intervenciones para remover más piel, sobre todo de áreas como los brazos donde resultan quedar esas molestas “alas de murciélago” como se les llama popularmente y las piernas, donde también queda una gran cantidad de piel colgando. Esta área es mucho más compleja que las demás, pues en las piernas se encuentra gran cantidad de vasos sanguíneos por lo que además de un cirujano plástico, se requiere de la ayuda de un cirujano vascular que ayude a disminuir los riesgos de sangrado y otras complicaciones.

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